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Lucía Ferrerfotógrafa

← Diario332 palabras · 2 min

La hora de la ceremonia decide tus fotos

En Málaga, a las cinco de la tarde de julio el sol cae a plomo. Mover la ceremonia noventa minutos cambia el álbum entero.

Pareja de novios caminando por una ladera con luz suave de atardecer
Foto de Lucía Ferrer

Cuando una pareja me escribe, casi siempre tiene ya cerrados la finca, el menú y la música. La hora de la ceremonia suele estar puesta «porque sí», y es lo único que de verdad decide cómo van a salir las fotos.

En Málaga, un sábado de julio el sol se pone sobre las 21:35. Si la ceremonia es a las 18:00, os casáis con la luz todavía alta: sombras duras bajo los ojos, invitados con gafas de sol y treinta y cuatro grados. Si la pasáis a las 19:30, el «sí, quiero» cae con el sol ya bajo, la piel se ve dorada y las fotos de pareja se hacen justo después, en los veinte minutos buenos del día, sin que tengáis que desaparecer del cóctel.

«No hace falta que nadie sepa de fotografía: basta con mirar a qué hora se pone el sol.»

Mi regla es sencilla: ceremonia al aire libre, dos horas antes de la puesta de sol. En mayo eso son las 19:15; en septiembre, las 18:15; en noviembre, las 16:00. Si os casáis en iglesia la hora importa menos dentro, pero sigue mandando a la salida: el arroz con sol de frente a las cinco de la tarde es media cara quemada y media en sombra.

Hay tres cosas más que ayudan y no cuestan dinero. La primera, colocar el altar de espaldas al sol, no de cara: así no entrecerráis los ojos y la luz os recorta. La segunda, reservar quince minutos de pareja justo antes de que el sol toque el horizonte; yo os aviso y volvéis antes de que nadie os eche de menos. La tercera, evitar los toldos de colores: un toldo naranja lo tiñe todo de naranja, y eso no se arregla después.

Si la fecha ya está cerrada y la hora no se puede mover, no pasa nada: se busca sombra abierta, se trabaja a contraluz y se guardan los retratos para el final. Pero si todavía estáis a tiempo, mirad a qué hora anochece ese día y restad dos horas. Es el cambio más barato de toda la boda.

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